El cambio climático en Davos

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El cambio climático en Davos

El cambio climático ha marcado Davos 2018. Desde el mismo momento de la inauguración del Foro Económico Mundial, el primer ministro indio Narendra Modi enumeró los tres desafíos más importantes para la civilización tal como la conocemos hoy en día: el cambio climático, el terrorismo y la reacción en contra de la globalización.

“Todo el mundo habla de reducir las emisiones de carbono, pero hay muy pocas personas o países que respalden sus palabras con sus recursos para ayudar a los países en desarrollo a adoptar la tecnología adecuada”.

En la línea de establecer nuevos compromisos climáticos, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció en Davos que Francia cerraría todas las centrales eléctricas de carbón para el año 2021 y convertiría la lucha contra el cambio climático en uno de los cinco pilares de sus planes para reformar la economía.

Pero una parte de los mensajes también fue destinado a los dirigentes mundiales. Risalat Khan, un joven activista nacido en Bangladesh y emprendedor especializado en paradigmas sostenibles, actualmente estudiante de posgrado en Columbia, quiso poner el acento en la responsabilidad de los líderes globales pasados y presentes:

“La generación anterior de tomadores de decisiones nos ha fallado. Han fallado a nuestra generación. No estoy recubriendo esto con azúcar. Creo que nos ha fallado la inacción de la generación anterior. Y los próximos tres años, de 2018 a 2020, son el momento en que deben redimirse. Ese es el mensaje para la generación anterior de tomadores de decisiones”.

Cada año, el Global Risk Report trabaja con expertos y tomadores de decisiones de todo el mundo para identificar y analizar los riesgos más apremiantes a los que nos enfrentamos. El informe de este año, presentado en Davos, destaca la creciente presión que estamos ejerciendo sobre muchos de los sistemas mundiales en los que confiamos. El Global Risk Report de 2018 hace hincapié en los 5 riesgos que tendrán mayor impacto en los próximos 10 años:

  1. Armas de destrucción masiva.
  2. Fenómenos meteorológicos extremos.
  3. Desastres naturales.
  4. Fracaso en la contención del cambio climático o en la adaptación a éste.
  5. Crisis del agua.

En cuanto al punto 4, representantes de empresas e instituciones del sector de la energía hicieron autocrítica en Davos: admitieron que no se han asumido del todo las consecuencias del cambio climático, frente al que hay que adoptar decisiones rápidas. Todos los mandatarios reunidos en torno a la mesa de debate del futuro del sector energético reconocieron que se trata del mayor reto al que se enfrentan las empresas, pero también las autoridades y los organismos internacionales. En esta sesión intervino, entre otros, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.

El cambio climático sobrevuela Davos desde 2016

Después de varios años sin prestar la suficiente atención, el Foro Económico Mundial de Davos admitió en 2016 que la falta de medidas para mitigar y adaptar el desarrollo al cambio climático y sus efectos, desde los desastres naturales hasta el aumento de la inestabilidad social, se configuraba como el principal riesgo global para la próxima década.

Por primera vez un riesgo medioambiental encabezaba en 2016 los riesgos globales, según el informe encargado por el Foro Económico Mundial. Dicho informe, realizado con el apoyo del bróker Marsh & McLennan y el grupo asegurador Zurich, situó las consecuencias del cambio climático por delante de las armas de destrucción masiva, las crisis del agua, las migraciones involuntarias a gran escala y las oscilaciones repentinas del precio de la energía. Las variaciones en el clima -se decía en Davos- perjudican el desarrollo económico, lo que multiplica la inestabilidad geopolítica.

El documento advertía también de que algunos de los estragos de estos riesgos ya son una realidad, como el aumento en un grado de la temperatura global media de la superficie terrestre en relación a los niveles preindustriales por el calentamiento producido en 2015. Desde el punto de vista empresarial, estas variaciones en el clima perjudican el desarrollo económico, con consecuencias como la cancelación de proyectos, limitación de las licencias, daños en los activos, interrupciones en la producción y restricciones en la circulación del capital.