Balance del Acuerdo de París

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Balance Acuerdo París

El Balance del Acuerdo de París (COP21), su grado de cumplimiento, ofrece motivos para la preocupación. Según el informe The Heat is On: Taking Stock of Global Climate Ambition de Naciones Unidas, los planes nacionales de acción contra el cambio climático existentes actualmente nos ponen en camino de aumentar las emisiones en aproximadamente un 10,7% para 2030.

No es la única tendencia que causa temor. El informe recoge también un análisis de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que sostiene que las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) relacionadas con la energía crecieron un 1,7% en 2018 respecto al año anterior, la tasa más alta de crecimiento desde 2013. Según la AIE, en 2018 las energías renovables a nivel mundial no consiguieron superar el crecimiento de su capacidad neta más allá de lo aumentado en 2017, un estancamiento inesperado después de dos décadas de incrementos.

Si continuasen las tendencias actuales, alguien nacido hoy corre el riesgo de gastar su vejez en un mundo que es 3°C más cálido que en tiempos preindustriales: el doble de lo establecido por las naciones firmantes del Acuerdo de París en 2015.

La ONU reconoce que los esfuerzos de los países se han acelerado desde París, pero los avances están  lejos todavía de ser la transformación sin precedentes que se necesita para limitar los impactos del cambio climático, que ya generan severos daños: los arrecifes de coral se están muriendo, el hielo marino del Ártico se está reduciendo y el nivel del mar está aumentando, mientras que las sequías, las inundaciones, y los huracanes se vuelven más duros. Las temperaturas ya han subido aproximadamente 1°C desde los tiempos preindustriales y los últimos cuatro años fueron los más cálidos desde que existen registros, incluido julio de 2019, que fue el mes más caluroso de todos.

Balance Acuerdo París: señales para el optimismo

Sin embargo, el balance del Acuerdo de París que ha presentado la ONU también contiene signos prometedores. El informe conjunto demuestra claramente que la mayoría de los países están comprometidos a combatir el cambio climático, incluso en los contextos de desarrollo más desafiantes, donde la financiación de las acciones es el reto más limitante.

Las naciones en desarrollo son las que ha mostrado más convencimiento para revisar sus planes de acción contra el cambio climático con vistas a 2020. Al menos 112 naciones, que representan el 53% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, planean mayores esfuerzos. Muchos países ya están a la vanguardia de la acción climática, como las Islas Marshall, Marruecos, la Unión Europea, Etiopía, Chile y Kazajistán. La diversidad de estas naciones demuestra que la ambición puede venir de cualquier parte del mundo y toma muchas formas.

Mientras tanto, las naciones industrializadas se han centrado más en la preparación de estrategias a largo plazo para eliminar los gases de efecto invernadero para 2050.

La Cumbre de Acción Climática de Nueva York del 23 de septiembre es un indicador importante de la ambición global. La Cumbre brinda una gran oportunidad para que las naciones vayan más allá de los discursos y anuncien nuevos y más ambiciosos planes de acción contra el cambio climático, que nos sitúen globalmente en el camino correcto para la reducción de emisiones en un 45% para 2030 y la neutralidad en la huella de carbono para 2050.