Energía del subsuelo en Nuevo Norte y Campamento

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Energía del subsuelo, inauguración IV Congreso

Madrid Subterra se ha marcado como objetivo que el potencial energético del subsuelo urbano sea tenido en cuenta en la planificación y desarrollo de Madrid Nuevo Norte, de la Operación Campamento, de las ampliaciones de la red de Metro de Madrid, del soterramiento de la A5 o de otras iniciativas urbanísticas futuras. Así lo ha afirmado el presidente de la asociación público-privada, Francisco Javier Sanz, durante el transcurso del IV Congreso Internacional de Madrid Subterra.

Sanz ha instado a las administraciones públicas y entidades implicadas a conocer y asimilar que el subsuelo urbano puede ser generador de recursos energéticos. “Estamos a tiempo -ha dicho- de estudiar y valorar los costes y rentabilidades económicos, ambientales y sociales de que en las futuras infraestructuras se mire al subsuelo para hallar soluciones energéticas eficientes y limpias; existe potencial, tecnología madura y tenemos el conocimiento para analizar su implantación”.

El presidente de Madrid Subterra ha añadido que “sería una forma innovadora de abrir una nueva frontera energética en las ciudades, desde la que contribuir a alcanzar el cada vez más complicado objetivo de limitar la subida global de temperaturas a 1,5 grados centígrados antes de que finalice este siglo”.

Madrid Subterra ha anunciado en su IV Congreso que el próximo 26 de noviembre presentará públicamente el análisis que ha desarrollado junto con la UPM sobre el potencial energético de los túneles, andenes, pozos y demás construcciones subterráneas de Metro de Madrid y Madrid Calle 30. Según ha señalado Javier Sanz, “ahora por fin comenzamos a tener datos concretos sobre cuánto es y dónde está el potencial energético disponible en una parte importante del subsuelo de nuestra ciudad”.

Energía del subsuelo: tecnología madura y casos de éxito

Energía del subsuelo, foto familia IV Congresi

A lo largo del IV Congreso Internacional de Madrid Subterra se han presentado proyectos y casos de éxito que demuestran que la tecnología para el aprovechamiento del potencial energético del subsuelo urbano está madura.

Ya es posible medir el calor del subsuelo con medios mínimamente invasivos y de bajo coste añadido. La compañía Indra ha presentado un proyecto piloto desarrollado en las líneas 5 y 7 de Metro de Madrid con el que ha obtenido un mapa térmico de esa parte de la red ferroviaria utilizando la fibra óptica instalada en los túneles. Por su parte, Metro ha presentado su sistema de recuperación de la energía de frenado de trenes mediante celdas reversibles, que terminará de desplegarse en 2020 y que afecta a las estaciones de La Moraleja, La Peseta, Hospital de Móstoles y Barrio del Puerto. Este sistema permite redirigir la energía sobrante en la frenada a servicios auxiliares, como iluminación, escaleras mecánicas, ascensores y ventilación, entre otros. Gracias a su Plan de Ahorro Energético, Metro de Madrid -entidad que preside Madrid Subterra- ha logrado reducir su consumo de 750 GWh en 2011 a 563 GWh anuales en 2018.

En el IV Congreso también se han presentado buenas prácticas tanto en nueva edificación como en rehabilitación de inmuebles. La empresa Geoeg ha expuesto un proyecto que desarrolla en Mónaco en un edificio que reúne 150 viviendas, una guardería y un colegio. La termoactivación de los pilotes y cimentación que sostienen el edificio le proporcionan energía geotérmica y cubren parte de sus necesidades energéticas. En París, el proyecto Beaubourg, promovido por Paris Habitat, ha conseguido reducir a menos de la mitad las necesidades energéticas de un céntrico edificio de 1930, cuya rehabilitación aprovecha el potencial energético de una cercana estación de Metro, mediante la instalación de una bomba de calor.

La corporación Tecnalia, precisamente, ha insistido en el IV Congreso Internacional de Madrid Subterra en la utilidad y madurez de la tecnología de la bomba de calor, que aplicándola al aprovechamiento de la anergía (parte de la energía que se basa en el calor renovable ambiental) incrementaría radicalmente el porcentaje de energía final renovable que se consume, con un coste mínimo y casi nulo impacto ambiental.