Isla de calor en Madrid

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Isla de calor Madrid

La isla de calor urbana en Madrid fue estudiada en profundidad en el Estudio de Detalle sobre el Clima Urbano en Madrid, realizado en 2016 por el Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de la capital. En este estudio se explican las características a partir de las cuales se forma el efecto isla de calor urbana:

La ciudad constituye la forma más radical de transformación del paisaje natural y su aparición da lugar a un espacio eminentemente antropizado en el que la actuación del hombre se manifiesta, no sólo en las componentes visuales del paisaje (el plano y la morfología), sino que también afecta a la calidad del aire y al clima: la composición de la atmósfera urbana sufre importantes modificaciones como consecuencia de las emisiones procedentes de multitud de focos de emisión, puntuales (calefacciones domésticas y establecimientos industriales) y difusos, asociados al tráfico rodado; las variables climáticas propias del área geográfica donde se localiza la ciudad sufren, también, importantes transformaciones como consecuencia del espacio construido: el asfalto, los edificios y el trazado de la red viaria modifican los balances de radiación entre el suelo y el aire, reducen la evaporación, aumentan la escorrentía superficial y disminuyen la velocidad del viento a la vez que aumenta la turbulencia. Todo ello se traduce en un clima urbano característico, cuyo rasgo más sobresaliente es el aumento de la temperatura en relación a las áreas próximas, efecto conocido como isla de calor urbana.

La isla de calor urbana (ICU) es la variable que mejor define este clima y en cualquier ciudad se pueden distinguir dos tipos: la primera, denominada isla de calor atmosférica (ICUa) que representa las diferencias en la temperatura del aire entre las zonas urbanas y las rurales; la segunda, denominada isla de calor superficial (ICUs), es similar al anterior, pero en este caso las diferencias se establecen entre los valores térmicos de los materiales urbanos (pavimento, aceras, tejados de los edificios etc) y los de las superficies naturales como vegetación y cultivos.

Isla de calor en Madrid: características

La isla de calor urbana en Madrid se produce fundamentalmente durante la noche, cuando el calor almacenado por el asfalto y los edificios es reemitido a la atmósfera en forma de radiación de onda larga y aumenta la temperatura del aire dentro de la ciudad varios grados por encima de la temperatura registrada en las áreas no urbanas; durante el día la mayor capacidad calorífica de los materiales urbanos, así como las múltiples sombras provocadas por los edificios mantienen la ciudad más fría que los alrededores, hablándose incluso de isla de frescor.

Además, en Madrid la isla de calor es más frecuente y más intensa durante los periodos cálidos. Desde la óptica bioclimática, en la ciudad el estrés térmico se mantiene durante las 24 horas del día, lo que agudiza la sensación de disconfort y, por tanto, los efectos negativos sobre la población. 

Considerando el conjunto del área metropolitana, la intensidad media de las islas de calor en Madrid oscila entre un mínimo de 0,2ºC correspondiente a la isla superficial de los días cálidos de verano y un máximo de 1,4 de la isla fisiológica. Las diferencias entre los días cálidos y los normales de verano, apenas varían en los valores medios, pero son importantes en las intensidades máximas que se mantienen por encima de los 8ºC en las temperaturas del aire y fisiológica con diferencias superiores a 1ºC en los periodos cálidos.