Ley del Clima para Europa

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Ley del Clima para Europa

La Ley del Clima, su borrador, nace con dos fechas clave en en el horizonte y con polémica. Hay acuerdo entre los Veintisiete en que en 2050 Europa sea el primer continente neutro en carbono. El desacuerdo proviene del momento y la cantidad en que se debe fijar el descenso de emisiones al que se quiere llegar, como paso previo, en 2030.

El Vicepresidente Comunitario, Frans Timmermans, se compromete a fijar en septiembre de este año los objetivos de reducción de emisiones de dióxido de carbono para 2030 (que probablemente estén entre el 50 y 55% de reducción respecto a 1990).

Sin embargo, un grupo de 12 países, entre ellos España, ha enviado una carta reclamando que esa fecha se adelante a junio. Además de nuestro país, Francia, Italia y Holanda, entre otros, quieren llegar con las cifras claras a la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26) de noviembre. En una entrevista con el diario El País, Timmermans justifica así el aplazamiento:

No estamos retrasando nada. Desde el principio, he dicho que solo saldré con un porcentaje tras la debida evaluación de impacto. Si lo hiciera hoy sin tener ese informe, nos enfrentaríamos a un debate interminable con los Estados miembros y otras partes interesadas, que cuestionarían los números de la Comisión. Si hacemos la debida evaluación, eso no discutirá. Sí, será un poco más tarde de lo previsto. Esperaba hacerlo a principios de verano y será a finales. Pero tenía que escuchar a los expertos.

Sin tanta prisa, en el otro extremo, Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia sostienen que una gran ambición en los recortes de emisiones puede suponer un frenazo a sus economías.

La propuesta de Ley del Clima es la piedra angular del Nuevo Pacto Verde. También es la fórmula con la que Bruselas quiere atar a los países a descarbonizar la economía europea para 2050. Bruselas se compromete a tener preparada para junio de 2021 una evaluación de todo cuanto debe retocar para llegar a esa aspiración.

La Comisión propone en el borrador fijar la trayectoria a partir de 2030 basándose en criterios como la eficiencia energética, la justicia y solidaridad entre países miembros, la competitividad de la economía, la tecnología disponible y los nuevos hallazgos científicos.