Minimizar el consumo de energía urbano: Now or Never

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Minimizar el consumo de energía urbano

Minimizar el consumo de energía urbano: Now or Never to limit global warming to 1.5 ºC. Es una de las recomendaciones y el eslogan de llamada a la acción del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, que ha publicado la tercera parte del Sexto Informe de Evaluación, correspondiente al Grupo de Trabajo III sobre mitigación. La importancia de este documento radica en la evaluación global que efectúa sobre el progreso de la mitigación del cambio climático y los avances en la reducción de emisiones. Este informe también evalúa el impacto de los compromisos climáticos nacionales en relación con los objetivos de emisiones a largo plazo. Es importante subrayar que el anterior informe sobre mitigación de la ONU es del año 2014, antes del Acuerdo de París.

La mitigación del cambio climático se consigue limitando o previniendo las emisiones de gases de efecto invernadero y potenciando las actividades que eliminan esos gases de la atmósfera. Dado que estos gases proceden de muy diversas fuentes, la mitigación puede aplicarse a todos los sectores y actividades, entre ellos la energía, el transporte, los edificios, la industria, la gestión de residuos, la agricultura, la silvicultura y otras formas de gestión de la tierra.

Los expertos del Grupo de Trabajo III el IPCC han realizado su informe y propuestas a partir de la evaluación de las bases físicas del cambio climático (Grupo de Trabajo I) y de su traducción a impactos físicos y vulnerabilidad (Grupo de Trabajo II). Un informe de síntesis que llegará en septiembre unirá todos estos contenidos.

La complejidad técnica del informe sobre mitigación es tal que incluso el denominado “summary for policymakers” plantea dificultades para su divulgación. Entre los artículos que nosotros hemos leído nos ha gustado especialmente el del profesor Pablo Linares, publicado en The Conversation. A continuación, un extracto de su artículo:

El primer gran mensaje del informe es que, aunque la tasa de crecimiento de las emisiones se ha reducido algo en la última década, siguen aumentando. Ya son un 54 % mayores que en 1990. Y ya hemos consumido casi todo el presupuesto de carbono que nos queda para llegar a un calentamiento de 1,5 ℃ con una probabilidad mayor del 50 %.

Por lo tanto, y este es el segundo mensaje relevante, si queremos no superar este grado y medio tenemos que ponernos a reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero ya (de forma “profunda, rápida y sostenida”), de forma que 2025 marque el máximo de emisiones, y en 2030 las reduzcamos entre un 13 y un 45 %. En 2050 tendríamos que reducirlas entre un 52 y un 76 % para llegar a la neutralidad climática en esa década.

Si dilatamos las reducciones consumiremos más rápidamente el presupuesto, y por lo tanto tendremos que llegar a la neutralidad antes. Y eso sin entrar en el lock-in, es decir, el problema de construir edificios o industrias ahora, basados en tecnologías intensivas en carbono, que nos aten a unas emisiones elevadas durante mucho tiempo.

En este punto, el IPCC constata que hay una brecha entre lo que tenemos que hacer, esta reducción de emisiones, y lo que se promete por parte de los países en sus contribuciones nacionales al Acuerdo de París. Si solo cumplimos con estas promesas, el calentamiento esperado en 2100 será de 2,8 ℃.

Y el informe nos recuerda que hay otra brecha de implementación entre las promesas y la realidad política. Así que la tarea política es enorme, incluso mayor que la tecnológica. Porque ya contamos con muchas tecnologías viables para la transformación, algunas de ellas ya competitivas (como la fotovoltaica o la eólica). Pero tenemos que hacer mucho más.

(…) El proceso de urbanización va a seguir avanzando. Por tanto, es fundamental diseñar bien las estructuras urbanas desde el principio en estas ciudades en expansión, así como rediseñar las existentes de forma que minimicemos el consumo de energía.