Plan de Recuperación Sostenible de la AIE

— 

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn
Plan de Recuperación Sostenible AIE

El Plan de Recuperación Sostenible de la AIE (Agencia Internacional de la la Energía) responde a las demandas de gobiernos de todo el mundo para impulsar acciones en los próximos tres años (2021-2023) con las que se pueda crear empleo y reducir emisiones. Abarca seis sectores clave: electricidad, transporte, industria, edificios, combustibles y tecnologías emergentes con bajas emisiones de carbono.

El plan tiene en cuenta los objetivos nacionales e internacionales para el crecimiento a largo plazo, empleos de futuro y objetivos de desarrollo sostenible. Basado en un análisis realizado por la AIE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Plan de Recuperación Sostenible tiene tres objetivos principales: impulsar el crecimiento económico, crear empleos y construir sistemas de energía más resistentes y más limpios.

El plan establece las políticas y las inversiones específicas para cada sector clave:

  1. Acelerar el despliegue de fuentes de electricidad bajas en carbono como la energía eólica y solar, y la expansión y modernización de las redes eléctricas;
  2. Aumentar la difusión del transporte limpio, como vehículos más eficientes y eléctricos, y el ferrocarril de alta velocidad;
  3. Mejorar la eficiencia energética de edificios y electrodomésticos;
  4. Mejorar la eficiencia de los equipos utilizados en industrias como la manufactura, alimentos y textiles;
  5. Hacer que la producción y el uso de combustibles sean más sostenibles;
  6. Impulsar la innovación en áreas tecnológicas cruciales que incluyen hidrógeno, baterías, utilización y almacenamiento de captura de carbono y pequeños reactores nucleares modulares.

Según la Agencia Internacional de la Energía, los gobiernos deben tomar decisiones importantes que afectarán grandes cantidades de inversión y darán forma a la infraestructura y las industrias en las próximas décadas. Los paquetes de estímulo masivo ofrecen una oportunidad única para poner al sector energético en un camino más sostenible. En comparación con la crisis de 2008-09, los costos de las principales tecnologías de energía limpia, como la eólica y la energía solar fotovoltaica, son mucho más bajos, y algunas tecnologías emergentes como las baterías y el hidrógeno están listas para ampliarse.

Objetivos para la Recuperación Sostenible

Las emisiones globales de CO2 se estabilizaron en 2019 y están programadas para una disminución récord este año. Si bien esta caída, que resulta de las medidas de cierre y sus impactos económicos,  no es algo para celebrar, proporciona una base desde la cual poner las emisiones en declive estructural. Los sistemas energéticos serían más sostenibles como resultado del plan. A nivel mundial, las emisiones anuales de CO2 relacionadas con la energía serían casi 3,5 Gigatoneladas más bajas de lo que hubieran sido de otra manera, y las emisiones de metano se reducirían en 0,8 Gt CO2-eq. Las emisiones de contaminantes atmosféricos serían alrededor de un 5% más bajas.

Mediante evaluaciones detalladas de más de 30 medidas específicas de política energética que se llevarán a cabo en los próximos tres años, este informe considera las circunstancias de los países individuales. Lograr los resultados previstos en el Plan de Recuperación Sostenible requeriría una inversión global de aproximadamente 1 billón anual de dólares durante los próximos tres años. Esto representa alrededor del 0,7% del PIB mundial. Este plan puede agregar 1,1 puntos porcentuales al crecimiento económico global cada año, impulsaría el crecimiento anual de los países en desarrollo en alrededor de 1,3 puntos porcentuales y conduciría a que el PIB mundial sea 3,5% más alto en 2023 de lo que hubiera sido de otra manera.

También traería beneficios duraderos a la economía global porque la inversión en nueva infraestructura, como redes eléctricas y edificios e industrias más eficientes energéticamente, mejoraría la productividad general de los trabajadores y el capital. Las medidas también acelerarían el logro de los objetivos de desarrollo sostenible: alrededor de 420 millones de personas obtendrían acceso a soluciones de cocina limpia en países de bajos ingresos, y casi 270 millones de personas obtendrían acceso a la electricidad.

El efecto sobre el empleo sería significativo, ahorrando o creando aproximadamente 9 millones de empleos al año durante los próximos tres años. La base de datos de empleo energético de la AIE muestra que en 2019, la industria energética, incluida la electricidad, el petróleo, el gas, el carbón y los biocombustibles, empleó directamente a alrededor de 40 millones de personas en todo el mundo. El análisis estima que 3 millones de esos trabajos se han perdido o están en riesgo debido a los impactos de la crisis de COVID-19, con otros 3 millones de trabajos perdidos o amenazados en áreas relacionadas como vehículos, edificios e industria.

La mayor cantidad de nuevos empleos sería en la modernización de edificios y otras medidas para mejorar su eficiencia energética, y en el sector eléctrico, particularmente en redes y energías renovables. Las otras áreas principales donde se crean o guardan empleos incluyen la eficiencia energética en industrias como la manufactura, alimentos y textiles; infraestructura de transporte baja en carbono; y vehículos más eficientes y de nueva energía. El sector energético mundial también se volvería más resistente, haciendo que los países estuvieran mejor preparados para futuras crisis.

La inversión en mejorar y digitalizar las redes eléctricas, mejorar las instalaciones hidroeléctricas, extender la vida útil de la energía nuclear y aumentar la eficiencia energética mejoraría la seguridad de la electricidad al reducir el riesgo de interrupciones, aumentar la flexibilidad, reducir las pérdidas y ayudar a integrar mayores participaciones de energías renovables variables como la energía eólica y solar. Las redes eléctricas, la columna vertebral de los sistemas de energía seguros y confiables, verían un aumento del 40% en la inversión después de años de declive. Esto los pondría en una posición más sólida para resistir los desastres naturales, el clima severo y otras amenazas potenciales.